lunes, 14 de marzo de 2011

César Calvo...diez años después - Rudy Torres


http://blogs.peru21.pe/muevete/2010/09/cesar-calvodiez-anos-despues.html


CALVO 666.jpg
El poeta encantador, el de la sonrisa de fiesta y talante seductor, de esmoquin negro y corbata michi. Sí señores, hablo de César Calvo, a quien Arturo Corcuera, Reynaldo Naranjo y Antonio Cisneros homenajearán desde las 7pm. de hoy en "Venid a ver el cuarto del poeta" en el CC. Inca Garcilaso.Ingreso libre.

¿Es cierto que allá en Vermont, cuando sueñas,
el silencio es un viento de jazz sobre la hierba?

César Calvo

"Nadie ha visto su partida de nacimiento. Lo cierto es que su primera infancia la pasó en la selva amazónica", recuerda el poeta Arturo Corcuera, al referirse a César Calvo. Lo dibuja de cuerpo entero, lo hace andar como el gran juglar hacía con las palabras. Recordando los años en San Marcos, las marchas de protesta, los recitales en La Casona, el Frente Estudiantil Revolucionario, los sueños y romances.

César Calvo era un espíritu de la selva, de aquella del oriente peor también de la de asfalto. Había vivido en Magdalena, más tarde en el Centro de Lima y luego en Sofia, La Habana, París, Cusco, Florencia y Lima otra vez. Era un poeta con calle, encantador rompecorazones, chavetero iniciado, enamorado eterno de Chabuca y plagiario (que lo digan Eguren y Vallejo) en potencia. Más tarde se robaría todas las palabras del mundo y les daría su voz.

¿Cómo no sentirse unido a él? Si algo describe a Calvo es esa sinceridad surreal con la que actuó siempre. Sea jurándole amor eterno de una noche a una muchacha que recién conocía, como para meterse en política, para reconocer que pasaba de las drogas y que el mundo es una mierda, refiriéndose "no al que estamos construyendo, naturalmente, sino la podredumbre que heredamos, esa amarga fanfarria de transistores, automóviles y etcéteras".

Deseando un mundo donde se enseñe a nuestros hijos que es más importante tener un amigo y no un televisor (computadora en estos tiempos), tener una conciencia limpia.

Vídeo

Vídeo en Pantalla completa

https://www.youtube.com/embed/lOXIQ4mJx-Y

RENACIMIENTO. César Calvo se nos fue hace exactamente diez años, en medio de una consternación extendida pero hoy, desde las 7pm., será homenajeado por su comparsa en el CC. Inca Garcilaso (Jr. Ucayali 391, Lima). La velada ha sido titulada "Venid a ver el cuarto del poeta" y contará con la participación de los vates Arturo Corcuera, Reynaldo Naranjo y Antonio Cisneros, quienes ofrecerán sus testimonios y recitarán sus versos.

Y como si esto fuera poco -casi como conmemorando estas fechas- la editorial Mesa Redonda ha reeditado -incluye cartas, fotografías y textos nuevos, misivas a su madre, poemas manuscritos e imágenes poco conocidas - Pedestal para nadie, libro con el que Calvo ganó el Premio Nacional de Poesía 1970.

"Pedestal para nadie es, en verdad, mi primer libro, por cuanto en él atisbo puertas que antaño descifré a oscuras: logro mirar entre la cerradura y veo, allá delante, detrás de las maderas, colinas que resplandecen en los cuartos, veranos habitados de fuerzas y países, parejas innumerables colmadas como sueños de anticuario, toda esa forma de soñar y vivir poesía que perseguí tantos años sin saberlo", comentó alguna vez el vate.

Dicen que César Calvo amenazaba a los amigos con volver a nacer, mientras esperamos los dejamos con este antipoema escrito por el poeta, quizá pidiéndole a su abuelo -de niño- que no envejezca, quizá recordando esos pájaros que se sabían de memoria sus poemas, quizá esperando una última canción de Chabuca.

Se escribe un poema para sentirse el centro del mundo.
Se escribe un poema para hacer más fraternos a los hombres,
o sea para intentarlo,
o sea para que la poesía sirva para alguna cosa.
Se escribe un poema para no sentirnos el centro del mundo.
Se escribe un poema para ahuyentar a una muchacha.
Se escribe un poema para sacarle un par de libras a un amigo.
Se escribe un poema para ayudar a la Revolución.
Se escribe un poema para que los maridos nos odien mucho más.
Se escribe un poema para que el poema nos acompañe,
para no estar tan inexplicablemente solos.
Se escribe un poema para duplicar el orgasmo
o al menos para ponerle un espejo delante.
Se escribe un poema para no tener tiempo de hacer otras cosas,
como por ejemplo para no tener tiempo de sufrir.
Se escribe un poema para que nuestra tía más querida
pueda decir a todos que tiene un sobrino que escribe un poema.
Se escribe un poema para rascarse la barriga en la playa,
para emborracharse en Surquillo sin que a uno lo asalten los señores chaveteros,
para darse un descanso entre polvo y polvo,
para hablar de ello en el Instituto Italiano de Cultura, para que a uno le consientan todo
para que a uno no le consientan ni un comino.
Se escribe un poema para que los psiquiatras no nos cobren,
y para que aquella rubia se sienta inmortalmente poseída
y para que los hermanos como Ángel Avendaño no sientan tanto frío en las prisiones,
y para que el general Velasco lea estas líneas
y sepa que Avendaño sigue preso
por orden de una culebra disfrazada.
Y se escribe un poema para viajar a los congresos de escritores
con todos los gastos pagados,
y para ponerle el cascabel al gato,
y para poder comer con la mano en los salones si nos viene en gana,
y para morirse de hambre
y también para no morirse de hambre,
y para quedar como un perfecto cojudo en todas partes,
y para usar calzoncillos de colores sin que se nos acuse de maricas,
y para que ciertos cadetes nos dejen a solas con sus novias
creyendo que lo somos.
También se escribe un poema para no afeitarse nunca,
para ir al baño sin remordimientos,
para ir al comedor sin remordimientos
para ir al dormitorio sin remordimientos,
y se escribe un poema para sentirse culpable de todo
y con esos materiales llegar a escribir algún poema.
Y también se escribe un poema para reírse a gritos.
Y para vivir también se escribe un poema.
Y para tener un pretexto para no vivir,
etcétera.
Y a propósito de etcétera:

Se escribe un poema para no escribir cosas peores, como cartas de amor,
cartas financieras, facturas por pagar, tratados de filosofía miraflorina.
Y se escribe un poema por incapacidad,
cuando se ha fracasado como wing derecho en la selección del colegio,
cual es mi triste caso.
Y se escribe un poema para intensificar la vida,
como dice Stefano Varese.
Y se escribe un poema finalmente, se escribe un poema
para que en algún lugar del mundo, mañana o
dentro de veinte años,
la pareja que está por suicidarse alcance a leerlo, y desista, desista por
lo menos unos días, y comprenda que la vida es siempre hermosa
a pesar de la vida... y a pesar del poema.

*La foto es cortesía de Caretas.

Me ha gustado sobremanera este poema publicado hoy,y pensar Cesar que muchas veces lei sobre ti en la revista Caretas y en la desaparecida Oiga y sentia un orgullo oculto por los recuerdos que me afloraban, pensar que compartimos carpeta y salones cuando estudiabamos primaria en el famoso 414 de la calle Mariquitas en Lima y si mal no recuerdo vivias en un segundo piso de la calle Ocona (tercer piso Carabaya 413) tenias un abuelo que tenia su negocio en el pasaje Olaya y yo vivia con mis primos los Gallegos en la calle Valladolid, bueno dicen que recordar es vivir y a mis 70 años solo te puedo brindar este pequeno recordaris porque en verdad fuimos amigos en esos entonces pero bien patas.

Que genial recordar a César Calvo. Pensar que fui su vecina cuando vivía en el Centro de Lima.
Cuando se sentaba a escribir todos los niños escuchábamos las teclas de su máquina de escribir con mucha atención.
Era lo máximo.

Grande Cesar Calvo como todas sus obras, te reordamos siempre.

Que bueno que se le rinda un homenaje a este poeta Loretano, ojala hubieramos querido que en vida se le rindan esos homenajes, y sobre todo que se le hubiera ayudado a sanar esa sordera que lo aquejo hasta su muerte. Una de sus obras que me impresiono cuando era joven, fueron las historias que nos contaba en una de sus geniales obras LAS TRES MITADES DE INOMOXO. Hasta hoy sentimos la partida de este gran poeta. Una feliciacion a los organizadores de este merecido y eterno homenaje.

Hermoso poema! lindo y fugaz qué hermoso de verdad suele ser revisar la historia de nuestras poetas. Me he enterado tarde de este homenaje, pero tu artículo le hace justicia. Grande César, grande!

Wow. Un poema bello, por así decirlo. Este texto lo pinta de cuerpo a Calvo.

"Se escribe un poema para no escribir cosas peores, como cartas de amor, cartas financieras, facturas por pagar, tratados de filosofía miraflorina"
Qué lindo, ojalá nunca se nos acaben los poetas. Rudy, felicitaciones por tu texto, le hace justicia al gran Calvo.

Calvo era un grande, perdon...Es una grande. La grandeza es anacronica cuando es subejtiva, eterea. Este hombre supo traducir las pasiones humanas de una manera sugerente y sugestiva como leí por ahí. Y es que traducir la pasión en palabras siempre esta en la linea de lo artistico y de lo chabacano. Me encantaria escribir la centecima parte de lo que el escribe. Pero soy tan poco. EN fin...mejor sigo en mi chamba materialista.

Rudy, lindo post, gracias por acercarnos a la poesía de César Calvo y por difundir la cultura en nuestro país. Qué pena que me perdí el evento en el CC. Inca Garsilaso pero trataré de buscar más libros de él.
Gracias y saludos.

jueves, 10 de marzo de 2011

Pedestal para César Calvo - por Paco Bardales en Diario de IQT

Por Paco Bardales
Diario de IQT (El año del resplandor)
César Calvo Soriano nació en 1940, en Lima, “entre formidables muchachos, gente hermosa, canillitas de mi edad y de mi pobreza, y otros amigos que me observan desde aquel entonces, parados en su orgulloso asombro”. Ese hombre nacido en la Capital de los Reyes (y pronto de los Quispe, pero aún no de
los Aricari), siempre dijo que había nacido en Iquitos. Siempre había dicho que su lugar de origen
tanto tiempo expresado era la Selva. Que su patria era la Amazonía. Su padre era pintor, se llamaba César y se apellidaba Calvo de Araujo. Era uno de los artistas plásticos más importantes de estos fastos, pero también, aparte de padre, era “su hermano”. Amaba la cocina, la cama y el escritorio. Amaba el Perú como amaba a cada mujer que había amado, aunque sea un instante, nunca en su totalidad. Calvo vivía en todas partes. Su primera infancia la pasó en la zona fronteriza con Brasil. Hizo de Magdalena su logar de mataperradas escolares. Dormía en cada lugar donde le sorprendía la noche o el deseo, pero volvía siempre a un departamentito pequeño que rentaba su hermano en el jirón Carabaya. Era fan de la música, de la declamación, hizo periodismo, coqueteó con el cine e hizo amante a la televisión. Hizo canciones para Chabuca Granda y fue militante de la izquierda revolucionaria. Pero, ante todo, César Calvo fue Poeta. Uno de los más grandes y memorables que haya parido este país de desconcertantes gentes y libros que se apolillan en los anaqueles.

El vate pensaba que no escribía solo para demostrar que la poesía no era privilegio de los poetas.
Lo pensaba porque sabía que en el fondo no le interesaban los beneficios a largo plazo del oficio,
las mieles burocráticas de la pasión. Calvo sabía que lo suyo era crear belleza con cada palabra que salía de su boca y se plasmaba en un papel. Escribió su primer poemario a los 18 años y a los 26 ya había publicado El Cetro de los Jóvenes, Colección Premio de la Casa de las Américas, en 1966. También existirían Poema a dos voces (escrito conjuntamente con Javier Heráud), Ausencias y Retardos, Como Tatuajes en la piel de un Río, y, claro está, Pedestal para nadie. También el Premio Poeta Joven del Perú, el Premio Nacional de Fomento de la Cultura, el Premio Nacional de Poesía.

Aquél hombre que parecía sonero y amaba como cosaco, aquel poeta estruendoso e imparable, era el mismo que, a los 12 años, avergonzado y solo, contemplando un paisaje de techos ruinosos, escribió a su abuelo una larga carta pidiéndole que no envejezca. Aquel letrista implacable, aquella fuerza natural que creaba poesía como quien vivía a plena luz (y entre sombras), estaba destinado no solo a ser leído. Calvo estaba destinado a ser escuchado. A sentir sus versos como pequeñas historias que se cantaban, que se inundaban de melodía. Como dice Hildebrandt, la de Calvo era poesía galopando
en endecasílabos, poesía en combate de armonías y, como toda verdadera poesía, no abría ninguna puerta ni disimulaba ningún concepto. De ahí que lo hayan cantado e interpretado notables como Pelo Madueño, Raúl Vásquez, Susana Baca, Cecilia Barraza, Miki Gonzáles, Rafo Díaz, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa, David Byrne y tantos más.

Calvo Soriano era una fuerza de la naturaleza que esperaba cada mañana como si fuera la última. Cada libro, cada poema, cada verso, obedecía a sus propias, intransferibles leyes, tenía su tiempo de luz y su sed de llorar. El poema para Calvo no era el reflejo de la vida. Era la vida. Y en ella, también
se reflejaban las dos mitades de su vida, como anotó alguna vez Arturo Corcuera: el de los instantes diáfanos y efusivos, estruendoso, talento y fantasía; y el tocado por la soledad y el dolor, por los presagios y la noche negra, quebrantadamente triste y desvalido.

Ese hombre, repito, universal y cosmopolita, contradictorio y seductor, cautivador de serpientes y multitudes, era amazónico por decisión, por herencia, por justicia, por amor. Ese amor se desentrañaba en un poema-canción llamado Amazonas (Hace miles de lunas/Cuando el mundo era sombra/ Antes que Dios naciera/ Cuando el mundo era sombra/Cayó un rayo del cielo/Sobre un palo de rosa). Ese amor se expresaba en una oda a Sinarahua, que era un canto premonitorio sobre la ausencia (Ah Sinarahua cuya sangre/ a tientas / corre sin alcanzarlo por la hierba. / Sobre el viento tendido, /ya de musgo / abierto el corazón, de huir / los ojos, / ah Sinarahua, entre nosotros, solo). Ese amor se podría representar en todo lo que Calvo sentía por Iquitos, por su gente, por su espacio, en un fragmento de un carta fechada en 1962 (Nunca creí poder amar a esta ciudad. Ahora la siento entrar y salir por mi sangre como un “veneno imprescindible”. Su lluvia, indecisa, mediocre, que tanto he despreciado, me parece ahora la caricia más tierna: como si estuviera tu piel en el aire). Ese amor se reitera en su belleza y su lado femenino (Dicen que en la Amazonía el primer hombre no fue hombre, sino mujer).

Ese hombre, repito, que murió en agosto del 2000, con una septicemia que lo había dejado sordo previamente, que se había ensañado con su cuerpo otrora vital y poderoso, que había transformado su grandeza y gorjeos de dolor y afección, ese hombre probablemente haya escrito el libro más importante de y sobre la Amazonía peruana, Las tres mitades de Ino Moxo: grandilocuente, extraño, poderoso, apasionado, poético, narrativo en extremo, místico, cotidiano, voraz, inabarcable, una suerte de novela-río escrita con aire de verso y corazón de poeta. Un libro de 1981, que no se ha vuelto a reeditar, que contiene todo lo que quisiéramos y no quisiéramos descubrir, pero nos envuelve, nos expresa, nos abarca. Un tratado sobre nosotros mismos, donde encontramos lecciones de vida como ésta:

“Hay cosas que merecemos conocer y que debemos ignorar. Todo es merecimiento.

Cada dolencia, cada enfermedad, viene al mundo tras de su remedio. Hay cuerpos que merecen ser uno con sus propias almas, limpios hasta que ni se notan sus junturas y hay otras que merecen el desequilibrio constante, siempre huérfanos de algo, metidos en sí mismos, como una cueva dentro de otra cueva. Como ciegos que además de ciegos fueran tuertos. Incapaces de darle nada al mundo, sin jamás comprender, que las almas se alimentan de ofrendas, y que son mas conforme mas entregas, y conforme mas das, tu posees mas…”

Ese hombre, que murió, repito, sordo, sufriendo, en la pobreza, fue el gran vate cantor del Amazonas.
Las Tres mitades de Ino Moxo no ha vuelto a ser conocido por los loretanos, por los peruanos, por las nuevas generaciones. Un proyecto editorial para reeditarlo duerme el sueño de los justos en cualquier oficina burocrática, mientras se priva a la humanidad del privilegio de la estética y la emoción. Ese hombre que hace grande el conocimiento de nuestras verdades no tiene su nombre inscrito en una calle
(y tampoco le hubiera importado tenerlo), pero tuvo la grandeza de iluminar con sus sueños,
sus emociones, su fantasía. Hizo que el mundo, aún gris e irresuelto, fuera mejor, aunque sea un poquito en las mentes y los corazones de tantas y tantos.

Porque aquél hombre, ese mismo, fue quien un día de 1974, en una conferencia de la cual muchos aún tenemos el recuerdo, dejó para la posteridad una declaración de principios sin atenuantes
ni intermediarios, sobre la creación y la hermandad cósmica: “Se escribe un poema, finalmente,
se escribe un poema para que en algún lugar del mundo, mañana o dentro de veinte años
la pareja que está por suicidarse alcance a leerlo, y desista, desista por lo menos unos días,
y comprenda que la vida es siempre hermosa a pesar de la vida… y a pesar del poema.”

Una vida digna de un pedestal y un recuerdo imborrable.

Desde la Casona UNMSM - Homenaje a César Calvo

Desde la Casona UNMSM- Homenaje a César Calvo
Afiche en La Casona de San Marcos.



Vídeo en Pantalla Completa



Doña Graciela Soriano de Calvo y Helwa Calvo Soriano,
madre y hermana del poeta
 observan al ingreso el afiche en La Casona de San Marcos.


Doña Graciela Soriano de Calvo, Helwa y Nania Calvo Soriano,
madre y hermanas del poeta son bienvenidas.


Doña Graciela Soriano de Calvo es bienvenida.


La Familia Calvo en el Homenaje. 
A derecha Guillermo y la tía Luzmila Calvo.


Sobrinos del poeta y amigos presentes.


Tatiana e Igor Calvo presentes.


El poeta César Calvo en el vídeo.
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Edita Dr. Guillermo Calvo Soriano

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gcalvo77@gmail.com

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jueves, 20 de enero de 2011

Para un Gorrión Caído , Danza de César Calvo en Homenaje a Javier Heraud

Javier Heraud

"Para un Gorrión Caído" - Danza.
de César Calvo en Homenaje a Javier Heraud,
de su L.P. "Poemas y Canciones" de Editorial "El Río".


  Vídeo : "Para un Gorrión Caído" - Danza - César Calvo.

Powerpoint o Pdf

Para un Gorrión Caído, poema canción de César Calvo Soriano,
acompañado de la guitarra de Carlos Hayre, 
en Homenaje a Javier Heraud.

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Edita el Dr. Guillermo Calvo Soriano de Lima - Perú.

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jueves, 9 de diciembre de 2010

César Calvo y Javier Heraud - La Soledad de la Poesía - Por Marco Marcos



Literariamente se habla mucho sobre la Generación de los años Sesenta del pasado siglo y se dice que fue más dedicada a la poesía. Y así es efectivamente. Hubo un núcleo de poetas de San Marcos que pululaban alrededor de Alejandro Romualdo, Maestro indiscutido: Arturo Corcuera , Reynaldo Naranjo , Pedro Gori , César Calvo , Hildebrando Pérez; otros forjaron muy temprano una fuerte personalidad literaria muy diferenciada de la generación anterior , aunque tenían otros Maestros , Wáshington Delgado y Javier Sologuren : Javier Heraud , Livio Gómez , Luis Hernández ,Antonio Cisneros. Hubo uno,solitario y original, Rodolfo Hinostroza. De toda esta pléyade literaria , que el autor de esta crónica conoció y conoce de cerca, se escogen en estas cuartillas , dos poetas paradigmáticos : César Calvo y Javier Heraud  César Calvo .




En 1971, un poeta peruano de la llamada”Generación del Cincuenta”, Alejandro Romualdo, publicó un extenso poema titulado El movimiento y el sueño que resumía bien su estética.El texto recogía formalmente la lección de Mallarmé de desplegar las palabras en todo el espacio de la página en blanco y aludía en columnas paralelas a dos experiencias disímiles, la de las exploraciones de los astronautas en el espacio, que culminó con la llegada del hombre a la luna , y el caminar de los hombres de Ernesto Che Guevara por las pampas de la sierra boliviana. Mientras unos , Gagariin , Armstrong y sus compañeros ascienden al firmamento, otros , más anónimos, reconocidos solo por sus patronímicos, Ernesto , Alejandro , Antonio , bajan a los infiernos y encuentran la muerte. Mientras unos ingieren dietas balanceadas , los otros apenas briznas y beben agua mala .
El poema de Romualdo expresa bien las preocupaciones estéticas y vitales de una parte importante de los poetas peruanos de los años cincuenta ,Rose, Valcárcel , Salazar Bondy , y evidencia también las tensiones ideológicas de la sociedad contemporánea. Ahora que ha desaparecido la Unión Soviética y se ha derribado el muro de Berlín, el poema cobra un valor más simbólico. Si ponemos entre paréntesis las cuestiones coyunturales, podríamos decir que alude al destino mismo del hombre, a las vastas posibilidades de exploración científica y a la perentoria necesidad de que la riqueza se distribuya con equidad entre los hombres.

HERAUD, UN POETA SÍMBOLO

A principios de los años sesenta , muchos jóvenes en América Latina quedaron deslumbrados con la revolución cubana, uno de ellos fue Javier Heraud ( 1942 – 1963 ). Así como Los heraldos negros ( 1919 ) de César Vallejo significó parentesco y ruptura con el modernismo, El río ( 1960) de Javier Heraud evidencia relación y distanciamiento con el grupo de los años cincuenta. Todavía hoy nos sorprenden esos frescos primeros versos escritos por un joven que entonces tenía dieciocho años El río apareció como las verdaderas novedades literarias, sin hacer ostentación de su condición : el poeta tomaba ese símbolo de la tradición filosófica y literaria que pertenece a lo que se llama la lógica paradójica , según la cual las palabras estrictamente verdaderas parecen paradójicas. El río de Heraud es cristalino en la mañana y luego baja con furia y rencor. El poeta conce la línea expresada por Jorge Manrique en el siglo XV , que compara nuestras vidas con los ríos que van a dar a la mar que es el morir, continuada por Antonio Machado que compara la vida con un ancho río, y por T. S. Eliot , quien dice que el río es un fuerte dios pardo , adusto, indómito , intratable . La novedad perceptible en el libro es el contenido dramático que Heraud confiere al viejo símbolo. La voz que escribe se transmuta en río y aparentemente con el mismo capricho con que serpenteante baja de las alturas , va alineando sus versos cuidadosamente libres ,anunciando las cualidades contradictorias de las que viene poseída. Al final el río habla de la necesidad de mezclar sus aguas limpias con las turbias del mar, de silenciar su canto, de tener que abandonar mucho de lo querido , campos fértiles , nuevas aguas apagadas. A pesar de Neruda y de Vallejo , a quienes cita en otros de sus poemas , Heraud trae una frescura personalísima, un modo de hacer poesía que transforma los símbolos tradicionales .
El mismo año de 1960 , Heraud gana un importante premio para escritores jóvenes . Con su libro El viaje compartió con César Calvo los lauros del concurso “Poeta joven del Perú” convocado en la ciudad de Trujillo por la revista Cuadernos trimestrales d poesía. El libro apareció en 1961 y fue el último que alcanzó a ver Javier Heraud .En esta ocasión , el poeta asume su “yo personal” , sigue atraído por los elementos naturales , el mar , las vertientes , pero el trasfondo es el hombre madurando a trancos , fatigado prematuramente , que va a encontrarse con los suyos para cumplir involuntariamente con el rito de la despedida. Heraud visita uno a uno todos los claustros maternos, y aparecen los personajes simbólicos , la madre , el padre , el hermano Gustavo que sueña con los tigres , y toma energías para emprender diferentes logros . El éxito de sus dos primeros libros fue para Heraud un viaje rápido , un partir sin despedirse “ porque en su corazón no cabían más flores”.
Así terminaron “ los viajes no emprendidos ,trazos de los dedos silenciosos sobre el mapa”, como lo escribió otro poeta trágicamente desparecido, Luis Hernández. Así empezaron los viajes verdaderos , el afán explorador y fundador de Javier Heraud , su claro compromiso político , el último tramo de su vida erizado y heroico. Heraud marchó a Cuba y regresó al Perú transformado en guerrillero. No estaba en combate cuando fue baleado en un río de Madre de Dios en mayo de 1963.
Heraud en sus viajes “ de verdad “ no tuvo mucho tiempo para corregir los que querían ser sus últimos poemas , pero de esta etapa son algunos de sus mejores versos , como aquellos de su “Arte poética” de su libro Estación reunida donde dice:
( ... ) conforme pasa el tiempo
y los años se filtran entre las sienes ,
la poesía se va haciendo
trabajo de alfarero ,
arcilla que modelan fuegos rápidos.
Y la poesía es un relámpago maravilloso ,
una lluvia de palabras silenciosas ,
un bosque de latidos y esperanzas ,
el canto de los pueblos oprimidos ,
el nuevo canto de los pueblos liberados .
Y la poesía es entonces
el amor , la muerte ,
la redención del hombre .
El poeta ,mas en su biografía personal que en su escritura, expresa bien la contradicción que , usando una metáfora de Roberto Fernández Retamar , podemos llamar de los poetas que quieren ser comandantes . El acto privado de escribir sustituido por el acto público de tomar las armas . Un poeta nacido en 1928 , Juan Gonzalo Rose , atrapado en esta aparente contradicción , hablando de una columna guerrillera , sostiene que él es el que lleva las guitarras . Naturalmente , muerto Heraud tuvo un halo simbólico para los jóvenes ; ahora que han pasado cuatro décadas de su desaparición , su poesía empieza a ser leída con desapasionamiento y objetividad .




Arturo Corcuera , César Calvo y Antonio Cisneros. Centro de Lima , 1963.



UN MAGO DE LA PALABRA

Northrop Frye , uno de los teóricos que desde la perspectiva cristiana ha abordado el estudio de la literatura, hablando de los espacios susceptibles de ser poetizados sostiene que estos son

el cielo, en el sentido de lugar de la presencia de Dios, normalmente simbolizado por el cielo físico el Paraíso Terrenal , hogar natural y original del hombre , representado en el relato bíblico por


el Jardín del Edén , que ha desaparecido como lugar pero que hasta cierto punto es recuperable como estado mental; el entorno físico en el que hemos nacido , teológicamente un mundo caído y de alienación ; y el mundo demoníaco de muerte, infierno y pecado por debajo de la naturaleza.

Si despojamos las afirmaciones de Northrop de su contenido teológico , podemos concluir que hay cuatro espacios para cantar : los cielos , los sueños ,


la superficie de la tierra y las cavernas .
Hay poetas que hacen un viaje iniciático , bajan a las cavernas y van ascendiendo lentamente hacia los cielos. Son los más escasos y el ejemplo arquetípico es Dante Alighieri. En la poesía latinoamericana probablemente el único poeta que se puede citar es César Vallejo. Hay otros poetas que siguen el camino inverso : caen de los cielos hacia la tierra . Eso es lo que ocurre con Vicente Huidobro y su libro Altazor. Hay poetas de los sueños como André Breton y poetas de

la tierra como Pablo Neruda Aunque bien visto, todos los seres humanos , y los poetas


de manera especial , están hechos de la materia misma de los sueños . Y es cierto también ,

como lo sostiene Jorge Luis Borges en numerosos escritos , que para la mayor parte de la gente esta opinión es un suspiro de descorazonamiento o una metáfora ; para los metafísicos y para

los místicos es la enunciación simple de una verdad precisa .
Casi nunca los poetas son teóricos de la literatura , profesores y , obviamente no piensan en

las clasificaciones que los otros hacen de sus poemas . Es el caso de César Calvo ( 1940 - 2000) uno de los más dotados líricos de la poesía peruana del siglo XX . Su primer título , Poemas bajo tierra ( 1960 ) , lo ubica , dentro de la clasificación que hemos esbozado , como un poeta de las cavernas y de los sueños . Calvo trae a la poesía peruana , desde ese momento y hasta el final


de su producción , imágenes deslumbrantes , adjetivación variada y lujosa , sueños que proponían nuevas realidades verbales . Su poesía da la impresión de ser imaginada por alguien que tiene asombrosa facilidad para la escritura y maneja el castellano con mucha propiedad, y aunque evidencia de un modo muy claro sus vínculos con la poesía tradicional en cuanto a manejo de recursos , conocimiento de verso medido , por ejemplo , no hay forma , desde ese primer libro , de negarle una peculiar originalidad :

Pudiera ser verdad que no estoy solo

Pudiera ser verdad que no estoy solo;
Alguien viene a dictarme lo que vivo.
Pudiera ser verdad que no estoy muerto.
Pudiera ser verdad que en blanco escribo.

Arde un duelo en mi cuarto desolado.
Alguien cierra mis ojos cuando miro.
Pudiera ser verdad cuando he callado.
Pudiera ser verdad cuanto he mentido.

De cualquier modo, soy . Me acuesto tarde.
Le tengo al llanto un poco de cariño.
Y llego puntualmente a degradarme .

Sigo esperando lo que ya ha venido.
Guardo mi corazón para mañana.
Me despido de aquello que no vino.

En 1960 era hasta cierto punto fácil señalar en este poema la semejanza con el Vallejo que volvió a escribir sonetos en su etapa parisina y señalar también el común temblor frente a la vida deCalvo y García Lorca. Más difícil era ver en la entrelínea
el verdadero descenso a los infiernos que la poesía de Calvo nos anuncia ,
los sufrimientos , apenas dichos , del mago de las palabras en su difícil camino
por la vida . Pero en otro texto hermosísimo , no solamente característico
del libro , sino emblemático de toda su poesía , "Aquel bello pariente de los pájaros" ,Calvo expresa algunas constantes de la forma como se ve a sí mismo ,
de cómo ve su relación con la poesía y la vida :

"Aquel bello pariente de los pájaros"

Aquel bello pariente de los pájaros
que escondía su sombra de la lluvia
mientras tú dirigías
sobre ardientes cuadernos el vuelo de su mano.

El niño que subía
por el estambre rojo del verano
para contarte ríos de perfume ,
cabellos rubios y país de nardos.
Tu niño preferido -¡ si lo vieras ! -
es el alma de un ciego que pena entre los cactus.
Es hoy el otro , el sin reir , el pálido ,
rabioso jardinero de otoños enterrados .

¿ Y sabiendo esto lo quisiste tanto ?
¿ Lo acostumbraste al mar ,
al sol ,
al viento ,
para que hoy ande respirando asfixias
en un pozo de náufragos ?
¿ Para esta pobre condición de niebla
defendiste su luz de enamorado ?

Poesía , no quiero este camino
que me lleva a pisar sangre en el prado ,
cuando la luna dice que es rocío
y cuando mi alma jura que es espanto .

¡ Poesía , no quiero este destino .
Llévate tus sandalias.
Devuélveme mis manos !

El final de la historia lo dirán las estrellas
y las hojas que cubran mi suelo sepultado .

El texto , escrito en segunda persona , se construye dirigido a la propia poesía
y recorre

dos momentos en la vida del personaje que narra, el mismo poeta: cuando niño subía por

el estanque rojo del verano , y ahora , en el momento de la escritura , se ha convertido en rabioso jardinero de otoños enterrados . No podemos olvidar que quien escribe esto tiene veinte años

y no deja de sorprender esa apariencia de vida con muchas experiencias que el poema puede dejarnos . No es esa , sin embargo , una actitud infrecuente en los jóvenes poetas , que se ven

en numerosas ocasiones como envejecidos o con una vida largamente recorrida. Un poeta como

el chileno Gonzalo Rojas , en sus veinte años escribió un poema que se titulaba "Mi juventud

la perdí en los burdeles".Habría que decir , de un modo muy general , que la iniciación en la vida adulta significa efectivamente , para muchos espíritus sensibles , una sensación de pérdida .

Se pierde no solamente la inocencia , sino la relación intensa con los elementos naturales : el mar , el sol , el viento , las flores . Quedan los cactus


y la niebla . Pero en el texto de Calvo hay una seña precisa que , encaramada sobre


la clave personl que hemos enunciado , introduce la variable social de la sociedad peruana de los años sesenta , que empezaba a crujir , harta de las injusticias .

Poesía , no quiero este camino
que me lleva a pisar sangre en el prado ,
cuando la luna dice que es rocío
y cuando mi alma jura que es espanto .

Otra observación que se deduce del texto , pero que es válida para la mejor porción
de la poesía de Calvo , es la manera indirecta de cómo se refiere a la realidad social : la sangre en el prado , que es rocío para la luna y espanto para el poeta. Poesía llena
de imágenes , la de Calvo , distanciada de los modelos que entonces se ofrecían
a los jóvenes , la poesía de Romualdo

o la de Rose , mas directas , aunque compartiendo el mismo ideal social . Inclusive hay una diferencia muy marcada


con la poesía de Heraud . Lo que en Heraud es deseo y premonición ,


en Calvo es añoranza de una infancia perdida , ¿ acaso no se dice que la infancia es la verdadera patria del hombre ? , y constatación de una realidad descorazonante . El título Poemas bajo tierra indica también que la poesía deCalvo tiene sentidos ocultos que permanecen bajo tierra , sepultados bajo imágenes deslumbrantes que ofrecen
su belleza a lectores insistentes que se propongan llegar a esas vetas luminosas : oro verdadero bajo una montaña de palabras .


El compositor Carlos Hayre y los poetas César Calvo y Reynaldo Naranjo.

AUSENCIAS Y RETARDOS

César Calvo fue un hombre muy vital . Sobre él se han tejido leyendas que si no son ciertas , están bien contadas . De todo ese cúmulo de palabras , hay algunas que parecen verdaderas , como aquella que cuenta que el título de su segundo libro le fue sugerido por una página burocrática que controlaba la asistencia de los periodistas de El Comercio Gráfico , diario de
la tarde que circuló por algún tiempo en los años sesenta . Calvo , que era periodista de planta , como es de adivinar por quienes lo conocieron , tenía algunas ausencias y numerosos retardos
y en uno de estos , su mirada distraída que buscaba un título entre las nubes , lo halló en la mesa del empleado responsable de esa penosa labor . La carcajada olimpica del lírida , que era muestra del contentamiento por el hallazgo , sacó de su marasmo al distraído servidor que sumó su sonrisa tímida a la tremebunda del poeta .
El encuentro feliz y casual del título , junto con la capacidad de "verlo" en una página insólita , poco tiene que ver con el cuidado extremado , formalmente hablando , que pone César Calvo en ese manojo de versos . Desde la época de Garcilaso existe en castellano una combinación estrófica llamada #silva" , selva en italiano , que es la sucesión aparentemente desordenada de versos endecasílabos con versos heptasílabos . La práctica de varios siglos ha probado que se trata de una combinación de versos particularmente eufónica en castellano. Poetas muy exigentes formalmente , como Francisco Bendezú , han usado silvas que podemos llamar natural a la poesía más tradicional con la contemporánea . Un poeta como César Vallejo hace algo muy audaz en su época . Sabido es que Rubén Darío , por la influencia francesa que tenía , volvió a introducir
el verso de catorce sílabas que había usado Berceo en el siglo XIII . Vallejo percibió que el verso de catorce sílabas , que es el doble de siete , se combina bien con el de once y el de siete sílabas . Lo percibió y lo hizo . Parte de la belleza de su célebre poema " Idilio muerto "es formal. Se trata de la combinación eufónica de versos de catorce sílabas , los alejandrinos , de once sílabas ,
los endecasílabos y de siete sílabas , los heptasilábos . Antes de proseguir , leamos un hermoso poema de César Calvo , " Nocturno en Vermont ", y veamos cómo cuenta las sílabas :

" Nocturno en Vermont "

Me han contado que allá las noches
tienen ojos azules
y lavan sus cabellos en ginebra.

¿ Es cierto que allá en Vermont ,
cuando sueñas
el silencio es un viento de jazz sobre la hierba ?

¿ Y es cierto que allá en Vermont
los geranios inclinan al crepúsculo ,
y en tu voz , al hora de mi nombre ,
en tu voz , las tristezas ?

O tal vez , desde Vermont enjoyada de otoño ,
besada tarde a tarde por un idioma pálido
sumerges en olvido la cabeza .
Porque en barcos de nieve , diariamente ,
tus cartas
no me llegan.

Y como el prisionero que sostiene con su frente lejana
las estrellas :
chamuscadas las manos , diariamente
te busco entre la niebla .

Ni el galope del mar : atrás quedaron
inmóviles sus cascos de diamante en la arena .
Pero un viento más bello
amanece en mi cuarto ,
un viento más cargado de naufragios que el mar .

( Que luna inalcanzable
desmadejan tus manos
en tanto el tiempo temporal golpeando
como una puerta de silencio suena ).

Desde el viento te escribo.
Y es cual si navegaran mis palabras
en los frascos de nácar que los sobrevivientes
encargan al vaivén de las sirenas .

A lo lejos escucho
el estrujado celofán del río
bajar por la ladera
( un silencio de jazz sobre la hierba ).

Y pregunto y pregunto :

¿ Es cierto que allá en Vermont
las noche tienen ojos azules
y lavan sus cabellos en ginebra ?

¿ Es cierto que allá en Vermont
los geranios
otoñan las tristezas ?

¿ Es cierto que allá en Vermont es agosto
y en este mar , ausencia ...?

El número de sílabas de cada verso varía de modo parecido al hecho por César Vallejo en " Idilio muerto " y es el siguiente : 11 - 7 - 11 - 11 - 14 - 11 - 7 - 11 - 7 - 14 - - 14 - 11 - 11 - 3 - 4 - 11 -11 - 11 - 7 - 11 - 14 - 7 - 7 - 14 - 7 - 7 - 12 - 11 - 7 - 11 - 14 - 11 - 7 - 11 - 7 - 11 - 7 - 7 - 10 - 11 - 7 - 7 - 14 - 7 . A considerarse de verso libre , no lo es rigurosamente . Los versos 14 y 15 ,
" tus cartas / no me llegan " , pueden considerarse como un heptasílabo y el verso 28 ,
" en tanto un tiempo temporal golpeando " , que tiene 12 sílabas , tiene una especie de diptongo arbitrario en golpeando , que es la única "libertad" contra la métrica que se toma el poeta .
Lo que está haciendo Calvo es algo también familiar en algunos poemas de Francisco Bendezú : reintroducir el conteo de sílabas en el verso libre . El poema se sostiene por esa cadencia de orígen clásico , por lo exquisito del vocabulario , y por un sentimiento de naturaleza romántica que vive en la poesía de cualquier época : el dolor de la separación . Ese viento de jazz sobre
la hierba , esa música sostenida , leve y triste , es la poesía de César calvo que , paradógicamente muchos leen como bálsamo en sus propios sufrimientos .

Calvo a finales de la década del setenta.

COLOFÓN PERSONAL

Conocí a Javier Heraud enl Universidad Católica . Alto , siempre de traje , pocas veces con corbata , caminaba desgarbado haciendo equilibrios en el patio empedrado . Entraba y salía apresurado, con Mario Sotomayor , o rodeado de dos o tres muchachas , las musas de aquellos años , Adela y Adela , las Adelitas , primas ambas de una belleza que muchos conservan cristalizada en la memoria . El recuerdo más intenso que tengo de Javier es haberlo acompañado a San Marcos en 1961 para escuchar a Jorge Guillén , una noche en la que Washington Delgado hizo el elogio del poeta español . Ahí conocí a Arturo Corcuera . A César Calvo lo admiré pronto. Me gustó mucho su primer libro , y en 1963 , de manera anónima estuve entre los que escucharon su lectura , en la puerta de la Casa de la Poesía , en la bajada de Baños de Barranco, de Ausencias y Retardos .Un tiempo más tarde , no puedo precisar cuando , tal vez en 1965 , Calvo me visitó en la Universidad Católica para darme palabras de aliento ; había leído unos poemas míos que le habían gustado . De Calvo se decía que era un bohemio , algo que yo no quería ser de manera muy firme . Había visto siempre a muchos desperdiciar su talento conversando entre cervezas o piscos , pero hubo una instantánea simpatía . Creí ver - y no me equivocaba - que detrás de la máscara histriónica que se colocaba , detrás del rigurosooropel : traje negro , bastón , corbata mariposa , había un poeta de verdad con alma de niño . Y fui su amigo intermitente . También me conoció pronto y seguramente no sin ironía tomaba café con leche conmigo algunas veces , en las mañanas . Años más tarde , Max Silva nos juntó algunas veces o Francisco Bendezú , al que ambos , César y yo , siempre consideramos un hermano . Ahora que César Calvo ha entrado en las sombras , para recordarlo tal como era , releo uno
de sus poemas que lo define con mano maestra:

¡ Que niño cruel un libro en blanco hojea
sin párpados
y rasga la página más nuestra !


Ceniza , no rocío ,
es la fortuna de las flores que crecen como estrellas :
son de ventura solo si fulguran
y fulgurar es siempre su tragedia.

Quédate así , penumbra en la penumbra
que bebo solo porque a ti me lleva.
Alguien , tras la puerta , me apresura .
Y sé bien que no hay nadie tras la puerta .

Esta es la paradoja : César Calvo , hombre de tantos amigos y amigas , estuvo solo toda su vida , solísimo .


BIBLIOGRAFIA
César Calvo. Poemas bajo tierra . Lima, Cuadernos Trimestrales de Poesía , 1961.
Ausencias y Retardos . Lima, La rama florida . 1963 .
Pedestal para nadie . Lima . Instituto Nacional de Cultura. 1965.
Como tatuajes en la piel de un río. Lima , Ediciones El río , 1984.
Northrop Frye. Poderosas palabras.Barcelona.Munhnik editores, 1990.
Javier Heraud. Poesías completas.Lima, La rama florida, 1964.
Alejandro Romualdo. El movimiento y el sueño.Lima, Editorial gráfica labor, 1971.

Nota - Fue Manuel Jesús Orbegozo director del Comercio Gráfico el autor de la frase "Ausencias y Retardos" cuando le comentaba a César sobre su puntualidad en el trabajo ...
Dr. Guillermo Calvo

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Edita Dr. Guillermo Calvo Soriano

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