sábado, 19 de octubre de 2019

César Calvo - Ramsés el Grande, Faraón Amado de Amón - poesía



RAMSÉS el Grande, Faraón Amado de AMÓN


Faraón RAMSÉS El Grande


Vídeo - Ramsés 

Vídeo - Ramsés en pantalla completa :

https://www.youtube.com/embed/7g1Wf7ZrVlE 

Ramsés en Powerpoint :

Ramses el Grande, Faraón Amado de Amón - poesía

RAMSÉS poema en la voz de César Calvo.

Abydos, Memfis, Heliópolis, Luxor, Karnak,
Presentan las huellas del Hacedor de Asombros,
Domador de rocas y destinos
Que convoca a nuestros Espíritus
En un multiplicar de Homenajes,
Como el eco de miríadas de voces
Que desde antes del tiempo reverberan,
Pues te traemos a la Vida a ráfagas
Al frío de los vientos
Que hace segundos los milenios
En nuestra escalofriada piel.



Por los Campos Elíseos sigo los caminos 
Para la Comunión en la Plaza de la Concordia
Con tu Obelisco hacia las inmensidades siderales,
Y las Ninfas de las Fuentes están a mi espera
Más hermosas que las noches de París.


Como albañiles esperamos tus diáfanas órdenes
Para seguir celebrando con milagros de piedra
Tu Jubileo Real
Una y otra vez en el Egipto Celeste,
Con el pecho lleno de dulzor
En las cálidas tardes de la vida.


Esculpes la endurecida roca
Con los rayos de Sol de nuestras manos
Para encontrarnos en tu Imágen,
Aurora Divina del Nuevo Imperio,
Presente en estas y otras Primaveras
Del Inmortal Egipto
Que nos deja intuir sus Misterios
Entre silencios y estruendos.


Biban el Moluk, aridísimo, calcitrante y
Misterioso Valle de los Reyes
A la orilla occidental de la bella Tebas,
Te  tiene abrazado de sol 
Bajo el clárido azul cielo de Egipto,
Vamos tras tus pasos redoblantes
Siguiéndote a la distancia
En estos imaginarios lapsos temporales.


Tú, Elegido de RÁ, 
Resplandeciente y sin sombras,
Tus inmensas dimensiones
Marcan tus tamaños en la piedra
Mas colosal aún
Ante el hormiguear de nuestro trajinar.


¡ Que la Noche Sagrada de ABYDOS
Relumbre en esplendores africanos
Por el elevador de grandes columnas 
En pos de las alturas



Pleno de amor por NEFERTARI,
La de sutil y cauteloso paso,
Como un Sol de Amanecer !


RAMSÉS Faraón,
Poderoso Amado de AMÓN,
Predestinado sembrador de maravillas,
Realizador de sueños de granito.


¡ Sonará y resonará tu Nombre
Haciendo brillar las arenas y las aguas !
¡ Tus Obras agigantan la mano del hombre
Hasta la Dimensión del Espíritu !

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Poema del Dr. Guillermo Calvo Soriano

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Edita Dr. Guillermo Calvo Soriano

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lunes, 29 de julio de 2019

Saber Quedarse - César Calvo - poesía


César Calvo

César Calvo - Saber Quedarse - poesía

Vídeo


César Calvo - Saber Quedarse - poesía

Saber quedarse, entonces...

¿ Es la vida ?.

Tratar de ser el último en no ser. Solamente quedarse.

Es decir irse, e irse quedando, cada vez más solo.

Y cada vez más uno solo, 

viendo de que manera todos, de uno en uno, 

se van yendo, todos los que uno considera, 

se van yendo sin consideración, y sin nosotros.

Porque los que se van, 

se van volviendo muy desconsiderados,

 con el tiempo.

Se van un día, si es verdad lo cierto, 

mas nos dejan el día en que se fueron.


César Calvo

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Vídeo en pantalla completa


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Powerpoint

Saber Quedarse - César Calvo - poesía
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Edita Dr. Guillermo Calvo Soriano de Lima - Perú

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lunes, 18 de marzo de 2019

Un Pino que da Luz en vez de Sombra - César Calvo Soriano

Un Pino que da Luz en vez de Sombra - César Calvo Soriano

César Calvo

Nos echamos a andar, en estos últimos días de Diciembre, 
como sobre una calle iluminada y llena de música, 
llena de gente que se abraza y de niños que aguardan jugando 
a la sombra de pequeños árboles pintados. 
Porque en estos días que celebran el nacimiento de la esperanza y la alegría de sacrificarse por los demás, 
crece un árbol en medio de cada casa humilde, 
sobre la única mesa de hambre y de madera; un pino diminuto,
 del tamaño de la infancia, 
cuyos frutos envueltos en papel de colores no siempre son regalos sino ausencias.

César, Nania, Bita

Aquellos que jamás tuvieron nada, los niños que envejecen viciados por el aire de los callejones salobres, sin conocer la blandura del césped ni los detenimientos del mediodía entre las flores, también sonríen: estos días son para ellos un jardín de fantasía, con un solo árbol, robado de algún parque o fabricado con papel cometa, encanecido por la escarcha de las librerías,
 y plantado por ellos en el centro del cuarto miserable. 

Cristo

Bajo sus ramas de alambre, esperando desde hace siglos el nacimiento de Cristo, 
los niños, sin embargo, se parecen a la felicidad. 
La Navidad ha dejado de ser un antifaz incomprensible, una manera de esconder las lágrimas, para ser una promesa de abrazo sin fronteras, el derecho de todos a la paz con justicia y a la dicha.
Y así nosotros, que nunca fuimos niños, nos echamos a andar sobre esta nueva víspera como sobre una calle que conduce, inevitablemente a la memoria. 

Don Víctor Fuentes Soriano rodeado por sus felices nietos.

Y recordamos la casa del abuelo, allá por 1950 en el Pasaje Olaya, 
su afecto como un árbol lleno de luces, 
que alargaba hacia los diez costados 
de nuestra edad sus ramas agobiadas de pobreza y consuelo. 

César Calvo de Araujo y su hermano Rafael.

Y la casa del padre como un huerto lejano, como un árbol ausente 
que daba siempre Luz en vez de sombra.
Ellos ya regresaron a la tierra, 
llevándose el candor de aquellos tiempos 
y dejándonos, como única herencia, 
cierta inexplicable vocación de alegría.

Don Víctor Fuentes Soriano y sus nietos en Chosica.

(Copia parcial de un artículo periodístico 
publicado hace muchos años).

Helwa Calvo Soriano

jueves, 17 de enero de 2019

César Calvo - Olor de Ciruelos - poesía

César Calvo

César Calvo - Olor de Ciruelos - poesía

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César Calvo - Olor de Ciruelos - poesía

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César Calvo - Olor de Ciruelos - poesía

Olor de Ciruelos - Poesía

Un olor agridulce de Ciruelo, 
despegandose lento de mi piel y hacia mi en la oscuridad,
incorporándose, en el lado contrario de la cama, 
un olor hembra, fresco, de Taperibá,
despeñandose en dos blancuras largas,
que se ensandalian apenas rozan tierra y espuma.
Un silencio en puntillas rumbo al cuarto de baño,
manos de par en par abriendo el grifo tibio 
y luego el bronce frío,
un desbocarse de aguas, sonando entre montañas arboladas,
el brumor de la noche perfumada,
brillando bajo un cielo que suele confundirse con la felicidad.
Eleonora regresa consolando arenales, que ha calcinado nadie,
me toma de la mano y el Sol ríe entre almohadas 
que arrojo contra el techo,
desciendo del umbral y me abrazo a su antojo,
no sentimos el umbral de la puerta como brasa, 
que pisamos en fuga,
y el espinoso musgo de las piedras que rodean la poza, 
que recibe sin saciarse jamás 
al espumear tronante de las dos cataratas,
eternos y desnudos atravesamos 
por entre debajo las cortinas del agua,
y entramos a una gruta cavada por si misma 
en ese gran peñasco de dos pisos.
Desde lo alto del fondo, intermitentemente, algo fulgura,
nada vemos, solamente el torrente, 
que nos hunde abrazados en la cama,
y el agua de los grifos, que de pronto, ha cesado.
Tras las cortinas que nos protegen del ventanal del cuarto,
la luz artificial entra y sale, en colores,
repitiendo las letras de un hotel, 
cuyo aviso Eleonora no mira, y yo también.
Descubrimos a ciegas, que tras de la ventana cubierta 
por las aguas, sigue sonando el Sol.
Y dejamos la gruta y nos mojamos, nos mojamos de nuevo, 
intermitentemente, nos mojamos al pie de las cortinas,
en el cuarto, en el Centro del Mundo, 
que se extiende sin fin ante nosotros,
bajo aquel cielo  rojo, de Oro negro, que Eleonora, 
despierta, confunde con su sueño, 
con sus cuerpos abriéndose y cerrándote 
y los míos entrando y repitiendo intermitentes lutos luminosos 
de un aviso que ella esperaría no recibir jamás.
Pero Eleonora se desatiende y duerme.
Y despierta y se aferra al fantasma de un sueño que se fue 
para siempre, mientras ella dormía.
Conmigo es que se ha ido, terco, a contracorriente, braceando, 
hacia lo alto de las altas cascadas que de súbito caen 
de los ojos de Eleonora, 
que ignora que se ha vuelto a dormir. 

César Calvo

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Edita Dr. Guillermo Calvo Soriano de Lima - Perú

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COMENTARIOS
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César

Veo tu rostro y, escucho tu voz...eres el de siempre, el que no debe cambiar.
Acuérdate de tu amigo y compañero de Promoción.
Donde te encuentres, un fuerte abrazo


Alejandro Sotero
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Como siempre es reconfortante escuchar la voz hecha poesía de nuestro hermano César.
Graciela estará feliz recordando a su flaco. 
Un Gran fuerte abrazo.

Francisco Tello
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Bellísimo....
Muchas gracias.

Carmen y Germán Palacios
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Bella poesía, Grande el poeta...

Manuel Robles Espinoza
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Bello gracias por compartir.

Irma Nafhally Contreras
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¡¡¡ Gracias  por la poesía!!!
Muy buen.
Saludos.

Isaac Leonel Colina
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