lunes, 22 de agosto de 2011

César Calvo - Las Tres Mitades - Enrique Sánchez Hernani


El poeta César Calvo ( 1940 - 2000 ) era un periodista bohemio, un caballero galante ,un personaje. Sus hermanas Nania y Helwa develan algunos misterios en torno suyo, ahora que acaba de reeditarse su novela central :
Las Tres Mitades de Ino Moxo (Peisa).
César Calvo es el único poeta de Iquitos que nació en Lima. La paradoja es sencilla. El padre del vate, César Ángel Calvo de Araujo, nació en Yurimaguas,
y la madre, Graciela Soriano Narváez de calvo, en Cajamarca. Pero ambos se conocieron y se casaron en Lima. Doña Graciela a partir de entonces, nunca salió de Lima. Pero a César le gustaba afirmar que era de Iquitos. La madre , de humor desbordante, hasta hoy cuando tiene 101 años, dice :
"No sé cómo he hecho para dar a luz en Iquitos sin salir de Lima".
La explicación que tienen sus hermanas Nania y Helwa es que César amaba la selva y hubiese querido nacer allá. Es que al poeta, de niño, le impresionaron las historias que contaba su padre sobre el Chullachaqui y el Tunche, y decidió que había nacido en Iquitos. Aunque de alguna manera era charapa: viajaba constantemente a la selva y su novela LAS TRES MITADES DE INO MOXO es una de las mejores aproximaciones a la Magia de los Brujos Amazónicos.

AMOR ETERNO

Las hermanas del poeta recuerdan que desde chico era muy bromista y que las profesoras lo adoraban en el colegio. Su primera vocación fue la de ser misionero,
para ir al oriente y enseñar la religión católica, seguro inspirado por su padre, quien decía que lo que le faltaba a la selva eran sacerdotes. En su colegio Pedro Tomás Drinot, del Cercado, el niño César actuaba y era recitador oficial de Vallejo, pues la mamá le había hecho memorizar Los Heraldos Negros.
La primera muestra de su futuro de poeta la daría cuando a los 12 años, le escribe una carta al abuelo materno don Víctor Fuentes Soriano pidiéndole que no se vuelva viejo. La madre, entonces, le lee sus primeros poemas y lo alienta a que siga escribiendo.                                      Calvo en un poema de adulto, lo confiesa: "Por ti soy poeta", le dice.
La presencia de la madre será muy notoria luego, como en el famosísimo                               Venid a ver el cuarto del poeta.
Su relación con ella se acentuaría con los años. En la época que ya vivía fuera del hogar materno, cuando estaba enfermaba, César se aparecía sin que nadie lo llamara, cosa que era imposible porque la familia nunca sabía dónde dormía. Entonces se quedaba a cuidarla, le cocinaba, limpiaba su habitación, lavaba y se sentaba con ella a conversar. Una vez que sanaba, desaparecía otra vez.
Nania y Helwa dicen que siempre fue así, sin fallar una sola vez.

Poeta libre. Calvo en Milano, Italia 1979.

Su origen y obsesión literaria sin embargo, era la Amazonía peruana.
La relación de complicidad era tanta que cuando volvía de sus desapariciones, con todo desenfado, César le contaba a su madre: "Mamá mira a quien me levanté" o "he conocido al amor de mi vida". "Por cuanto días", le respondía invariablemente ella, conociendo que su hijo ya era un enamorado impenitente.
Bromeaban mucho y se tomaban el pelo.

EL GALÁN

Su trayectoria de galán empezó muy pronto. Sus hermanas cuentan que desde chico se apreciaba que iba camino a ser un Don Juan. Su primera enamorada
la tuvo a los 13 años, aunque el poeta confesó que, en verdad, se había enamorado por primera vez a los 10. Pero ellas también admiten que César si se enamoró varias veces, aunque se casó una sola vez, en 1967, con Carmen Saco, en París. Pero más duraron de novios que de esposos. Es que muchas amigas iban donde la esposa a contarle falsas historias de idilios, y con la fama de mujeriego de César, no era difícil creerles.
A pesar de sus correrías - cuentan sus hermanas -, a César le gustaba mucho reunirse con la familia. Doña Graciela tenía quince hermanos y muchos sobrinos. Pasaban las vacaciones todos juntos en una casona que don Víctor tenía en Puente Piedra, por entonces una campiña remota. Para mimar a su familia le agradaba cocinar. Cuando César aún estaba en el colegio, los domingos despertaba a su madre y sus hermanos con la sorpresa de que ya había preparado el desayuno.
Su especialidad eran platillos que nunca podía repetir, porque cocinaba según lo que encontraba.

GENEROSIDAD SIN PAR

Además de poesía, César también componía, letra y música a la vez, sin saber tocar ningún instrumento. Muchas de estas canciones terminaron luego registradas con otros nombres, pues el poeta las obsequiaba. Cuando sus hermanas le preguntaban por qué, él respondía: "Es que le gustó y se la he regalado".
Nania y Helwa también recuerdan que César escribía sus poemas a mano, de noche, echado en su cama. Luego se compró una máquina eléctrica, hasta que un amigo le dijo que la necesitaba y se la regaló. Era muy común en él regalar su ropa a quien se lo pedía, muchas veces auténticos desconocidos. Y cuando ya no tenía qué dar, obsequiaba la ropa de su hermano Guillermo.
Sus hermanas cuentan una anécdota. Muerto el poeta, la madre tomó un taxi de los varios que solían esperar pasajeros por su calle. El chofer la reconoció y le preguntó por César. Cuando le dijo que había fallecido, el hombre se deprimió terriblemente. Y le contó que una vez, haciéndole un taxi al poeta, le había confesado que el banco le había quitado su auto anterior, por no haber pagado las últimas letras, y que Calvo se metió la mano al bolsillo y le dió la suma faltante.
Como esta anécdota, su familia ha recogido otras parecidas, donde el poeta cedía su sueldo para pagar rentas retrasadas, cuentas de hospitales y muchas cosas más. "No importa - solía decir - ahorita escribo un artículo para tal periódico del mundo y recupero todo". Todo un buen poeta y un gran tipo.

OBRA ESCRITA
Poesía
Pedestal para nadie ( 1960 - 1971 )
Editorial Mesa Redonda
Lima, 2010
298 pp
Como tatuajes en la piel de un río
Edicione El Río
Lima, 1985
96 pp

Variaciones Rumanas
Pontificia Universidad Católica del Perú
Lima, 2005
88 pp

Novela
Las Tres Mitades de Ino Moxo y otros Brujos de la Amazonía
Editorial Pisa
Lima, 2011
346 pp
Edipo entre los Incas
(póstuma)
Fondo Editorial del Congreso delPerú
Lima, 2002
404 pp ( 3 tomos )

Periodismo
Los Lobos grises aúllan en inglés
Lima, 1985

Campana de Palo
Lima, 1986

Los Lobos aúllan contra Bulgaria
Lima, 1990

Somos, 20 de Agosto del 2011

martes, 16 de agosto de 2011

César Calvo - Retrato de una Dama - Poesía

RETRATO DE UNA DAMA - Poesía 



César Calvo , Premio Nacional de Poesía del Perú declama "Retrato de una Dama", 
recordando un aniversario de su paso a la Eternidad.

VÍDEO


Vídeo en Pantalla Completa

https://www.youtube.com/embed/yoSckNP2oAw

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RETRATO DE UNA DAMA - Poesía 

Ante sí misma y de perfil,sentada,
Se mira sobre el césped, sobre el sofá de mármol,
Y en lo oscuro, en su carne ve cómo se ha instalado ya la piedra.
El muro, irrefrenable , donde ella se miente,
Tal en su voz, los labios de una niña que murió hace ya tiempo
Y sin embargo ella sigue pidiéndole perdón.
Tal vez será por eso que entristece de pronto,
Y siempre que entristece, su sombra la abandona,
Su sombra la abandona, se va,
La deja sola en su cuerpo desierto como cárcel de estatuas,
Su sombra sola sale a una calle sin término
Libre por fin de todos esos nadies,
Cruza parques vedados, sabe que hoy es mañana,
Y se apresura, huye, vuela, mata, renace,
Dentro de las tormentas que ignora, que jamás,
Y desciende temblando del abismo al abismo.
Sombra, temible flecha, temerosa.
Y si al amar o al desamar desgarra,
Si ni a sus propias víctimas perdona es que se ha contagiado ya de mi alma.
No en un viento se clava, porque en todos se posa,
Y se pierde entre ganas y salivas,
Y lunas brunas lavan sobre su pecho espaldas indistintas,
Hambres de hombres suicidas, hombros de hembras que la beben vacia
En las tabernas de los embarcaderos hace siglos hundidos,
Entre sus piernas, en donde los candores y los ardides arden,
Su sombra se desnuda, sube a todas las mesas,
Mas imposible y bella que el cuerpo de ella,
Entreabierta y esquiva, embestida, arremetida,
Por un viejo deseo, por un árbol en llamas,
Y sobre el aserrín de vasos rotos, de tahures, de gatos, de ruindades,
De navajas, de putas, de fantasmas de ahogados remotos
Entre botellas llenas de mensajes en blanco,
Allá ella otra vez encuentra su entrenada persona,
Y hace el amor como quien no hace, nada,
Como quien se deshace.
Y vuelve a desvestirse sin razón, ni pasión,
Y el cuerpo que ella no ha tenido jamás y que ha perdido,
Avanza de rodillas hacia nadie,
Y la desbocan mástiles lascivos,
Y la atragantan mieles deleznables
Y goza únicamente si solloza,
Y ante su sed todas las aguas arden.
Y se revuelca y gime, mordida por extraños
Y es feliz, en la noche, o no es feliz,
No sabe que ella y no su sombra envilece al amar,
Y apagan en sus piernas y en su espalda tabacos miserables,
Y se levanta entonces y se peina,
Y contesta el teléfono donde la llama nadie,
Y casi se mañana pero aún en la noche y siempre tarde
Ella no, ellas,
La que no pudo ser y la que ha sido,
Desgreñadas, quebradas, abrasadas,
Igual que hipnotizadas por un ciego,
Vuelven sucias de astucias y de sangre.
Y el perdón rencoroso con que ella ama,
Y el ansia que la lleva como en busca de un premio hacia el castigo,
son los dos ojos de una misma lágrima.
Si nunca se lo dije le he mentido,
Y si ahora lo digo mas le miento.
Bisagra y labio de otra, puerta vana,
Que únicamente se abre al desabrido, dulzor,
Cuando se cierra, tal ventana tras arco iris ya descolorido,
Dos noches desaloja esta mañana,
Donde ayer en la una, no he dormido,
Ni despertado en la otra, que ella calla,
En un mismo soñar, eco y sonido.
Como aquel río, tarde,
Que sin agua se hunde, sin orillas en la tierra,
Así, ya para qué.
Solo apagadas, el amar nos consiente en sus hogueras
Y cual si suyas fueran esas alas,
Que alguna vez golosas, cuando mías mas las creí
Mas fueronme ajenadas.
Viuda de sí, de no, sola y tendida,
Bajo el césped de mármol que la nombra,
Hoy que ni se recuerda ni se olvida,
Sombra que a otras sombras se incorpora,
A sonreírme a vuelto la dormida,
Su llanto le ha devuelto mi memoria.
Que inconfesable gozo le entrecierra los párpados,
Que paraísos purga cuando su sombra viaja las prohibidas provincias
Y las noches colmadas, lujuriosas, ruidosas,
Tras cuyos mostradores, recuerdos de hembras verdes
Desgarran la piel negra de sus machos perdidos
Por ella y por su sombra, que se descalza y danza
Y desata por fin su cabellera de vino chamuscado y rojas algas,
Pero súbitamente, casi siempre, amanece,
Y siempre que amanece enviuda todo,
Y enlutecen jolgorios, y la sombra se apura,
La sombra se maquilla, la sombra se retorna,
Y torna al cuerpo de ella, a su sagrado engaño,
Sin ninguna memoria.
Y es entonces, que vuelve a sonreir,
Está sonriendo, sin saberlo, ella,
Con una boca que ya no es su boca.

SAR CALVO

Edita Dr. Guillermo Calvo Soriano de Lima - Perú.